Si se aplica un esfuerzo sobre un sólido elástico éste se deformará hasta que la fuerza cese y posteriormente volverá a su forma inicial. Por otro lado, si un esfuerzo es aplicado sobre un fluido viscoso éste se deformará, sin embargo no recuperará su forma inicial. Ahora bien, el comportamiento intermedio, en el que un cuerpo donde se le aplique el esfuerzo recupera parte de su deformación aplicada, es lo que conocemos como un comportamiento viscoelástico.
Bien, recordemos que en la teoría clásica de la elasticidad considera las propiedades mecánicas de los sólidos elásticos de acuerdo con la ley de Hooke, es decir, la deformación conseguida es directamente proporcional al esfuerzo aplicado. De la misma forma, podemos observar que en la teoría hidrodinámica trata las propiedades de los líquidos viscosos para los que, de acuerdo con la ley de Newton, el esfuerzo aplicado es directamente proporcional a la velocidad de deformación, pero independiente de la deformación misma. Dejando en claro estos conceptos sabemos que estos dos conceptos son idealizaciones, que a partir de estos, se pudo definir la presencia de estos dos fenómenos en ciertos materiales llamándola viscoelasticidad.
Un parámetro para poder caracterizar o clasificar las sustancias de acuerdo a su comportamientos elástico/viscoso/viscoelástico es el número de Débora (De; Deborah procede del antiguo testamento del cual significa “las montañas fluirían delante del Señor”) introducido por el Dr. Reiner, el cual se define como la relación del tiempo característico del proceso de deformación al que se ve sometido una determinada sustancia y el tiempo de relajación característico de dicha sustancia. De acuerdo al valor del número de Débora todas las sustancias pueden clasificarse como:
Y, ¿por qué es importante considerar el número de Débora?, es debido a que según este concepto “todas las sustancias pueden fluir, sólo se requiere el tiempo necesario”, de esta forma, un material puede comportarse como un sólido de Hooke si este tiene un tiempo de relajación muy alto o si es sometido a un proceso de deformación de tiempo muy corto. Considerando todo lo que conlleva este parámetro, podremos trabajar adecuadamente en la industria de polímeros, debido a que en su procesado, la deformación es impuesta hasta que adoptan la forma que desean, todo esto en tiempos del orden de minutos o segundos dando números de Débora cercanos al orden de la unidad. De esta forma, clasificando cualitativamente el comportamiento de los materiales de acuerdo a su número De en un diagrama Deformación/número Débora podremos distinguir tres zonas: una a números bajos de De; correspondiente a un comportamiento viscoso, otra zona a números de De elevados; correspondiente a un comportamiento puramente elástico y una zona intermedia correspondiente a un comportamiento viscoelástico. Sin embargo, a su vez dentro de cada zona podrían observarse diferentes comportamientos en los sólidos elásticos y en los fluidos viscosos atendiendo a la linealidad existente entre esfuerzo/deformación y esfuerzo/velocidad de deformación, como por ejemplo:
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