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¿Sabes cómo mantener tus alimentos ausentes de contaminantes?

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La inocuidad de los alimentos es la ausencia de contaminantes, toxinas o cualquier sustancia que pueda hacer un alimento un elemento nocivo para la salud. Existen alimentos vulnerables, o susceptibles de contaminación donde entre los primeros lugares se encuentra la leche no pasteurizada, las bebidas no embotelladas, y especialmente, cualquier alimento crudo. Así mismo, las comidas que contengan huevos crudos o poco cocinados, como la mayonesa casera, puede ser inclusive peligrosa por los característicos microorganismos afines a este tipo de alimento.El simple hecho de contaminar un alimento, conlleva a pensar en las múltiples enfermedades que se pueden generar. La causa más frecuente de las enfermedades son principalmente, el agua, las comidas rápidas o para llevar, y las que están en venta en puestos de la calle. El factor dominante en las tres anteriores, es la falta de higiene  en el manejo de los alimentos, principalmente mediante el lavado de manos y de artefactos.

Por ello, las maniobras que deben vigilarse y sobre las que hay que educar a la población en riesgo y en general, son la higiene de manos, utilizar agua hervida y consumo inmediato de ella, almacenamiento de agua en los refrigeradores si se cuenta con ellos, agua potable comprada y para la higiene de los alimentos, emplear el lavado profuso y constante aunado al congelado de las carnes animales, especialmente.

Un punto importante es la fertilización con desechos humanos y animales y el riego de las plantas con agua no potable. Lo esencial para la protección de los alimentos en los campos agricultores es detectar y analizar químicamente, todos los alimentos desde la plantación de las semillas, hasta el uso del producto en la mesa del consumidor.

Algunas de las medidas preventivas que se pueden emplear de manera sencilla y aportan de manera importante a la inocuidad alimentaria, son por ejemplo, al ir de compras, dejar al final la elección de  los alimentos refrigerados y solo comprar la cantidad que se pueda almacenar con seguridad. No comprar alimentos de dudosa procedencia, que no tengan fecha de caducidad o que estén en malas condiciones visuales. Evitar los productos enlatados abollados o con alguna ranura visible.

En el almacenamiento, las carnes no se deben utilizar dentro de las primeras 48 horas, y los lácteos y productos envasados deben de lavarse profundamente con agua y secarlos bien antes de llevarlos al refrigerador.

Con las sencillas tareas que se plantean anteriormente, resulta más sencillo de evitar una contaminación alimentaria y así mismo, más complicado el generar una enfermedad causada por contaminantes de alimentos vulnerables.

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Sofía Ramos
Sofía Ramos

Gerente de ventas LSG

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